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¿Qué pasa si NO hago lo que mis R.A. me sugirieron en la Consulta?



Tomaste valor, sacaste turno, armaste tus preguntas, prestaste atención, grabaste la sesión, pero… Lo que te dijeron tus Registros no es lo que esperabas. Al contrario, dista sobremanera de lo que harías o estás dispuesto a hacer.


¿Qué pasa en ese momento en que la verdad se devela pero no estás dispuesto a pagar el precio almico?

Primero que nada, dejame decirte que es normal oponer resistencia. Los Registros tienen la capacidad de cortar con la manipulación mental, amén de que eso sea sentir rabia hacia ellos, o por lo que se está recibiendo.




Sin embargo, la emotividad pasa, el fuego baja y la verdad aclama. Y esa vocecita, suave, incipiente, perseverante, que vive en el centro de nuestro corazón, pregunta: “¿Y si probamos con cambiar?”

Pero, la voz del ego, potente, apabullante, reniega:


-“¡No! Bajo ningún punto de vista.”

- “¿Cómo le voy a pedir una reunión a mi jefe para que me aumente el salario?”

- “¿Cómo voy a renunciar y dedicarme a pintar?”

- “¿Mudarme? ¡Con la situación del país!”

- “¿Tener una charla con mi mamá? ¡Después de todo lo que me hizo!”


Y la lista es eterna… literal.

Lo volves a intentar. Es decir, haces lo que tu ego cuenta, propone pero esta vez todavía más meticulosamente para que ningún detalle se te escape.

Y volves a fallar. “¿Qué estoy haciendo mal?”

Y si.. el plan falló.


Te lamentas, te victimizas, te culpabilizas, culpas a los demás o al contexto, o al entorno, desaprovechas el tiempo, pausas tu evolución espiritual. Con tal de no tomar tu responsabilidad, o como dice el refrán, “el toro por las astas”.


¿Cuánto crees que vale tu liberación emocional?

¿Cuánto estás dispuesto a negociar tu paz?

Y aunque salir de tu zona mental de comodidad te moleste, la herida se agrava aún más postergando, no haciendo. Regodeándose en el dolor para no avanzar.


Por eso, hacer lo que te proponen los Registros, lleve el tiempo que lleve, nos instala en un nuevo estado de amor, paz y verdad. Así sea, confrontar los mayores miedos.




Por lo tanto, no hay peor castigo que el mental impuesto por uno mismo. En el que si bien se desatan infinidad de factores complejos (emocionales, inconscientes, transgeneracionales, familiares, culturales, y demás), la decisión final, en todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida, la tenemos exclusivamente nosotros.


Por tal motivo, los Registros nos invitan a moderar nuestros actos, a trabajar la coherencia, a madurar, a quitar todas las máscaras posibles que estemos sosteniendo hoy (de esta y otras vidas), para nuestra mayor evolución espiritual.



No estamos sólos en el camino, pero aún así, es necesario aprender a transitarlo con todo lo que eso conlleva. Insisto, lleve el tiempo que lleve.

Concluyendo, ¿pasará algo malo si no hago lo que mis Registros me sugirieron?

No, sólo obtendrás resultados similares a los que venís teniendo, aunque al principio parezca que estás haciendo todo diferente. Tomar la palabra de los R.A. es tomar esa mirada ampliada, y no el sesgo de lo que el ego quiere.


Mi reflexión final es: ¿Qué tan dispuesto estás a defender tu paz? Aunque el precio sea alto…


Gracias por leerme.

Hasta el próximo posteo.




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